Ya hemos visto como la CEPAL ha impulsado la construcción de una sociedad de información en Latinoamérica; en un documento del 2010 (Parada) ya se ve el efecto de las distintas agendas digitales que la mayoría de nuestros países pusieron a andar a principios de los años 2000. Se sigue soportando la idea de que las TIC contibuyen al desarrollo, principalemnte mediante el apoyo al gobierno electrónico, la educación, la salud y la productividad. Aunque se evidencia el aumento en cobertura que ya hemos visto en varias ocasiones (telefonía móvil, usuarios de Internet) sigue siendo evidente que estamos rezagados en banda ancha y que buena parte de ese lento crecimiento se debe a nuestro esquema de tarifas que está amarrado al efecto perverso que tiene la relación entre los ingresos y las tarifas: entre menos ingresos haya, mayores suelen ser las tarifas de acceso. Mientras que en países desarrollados los usuarios pagan en promedio menos del 1% de sus ingresos para acceder a banda ancha, en nuestra región ese promedio puede llegar a un abusrdo 95% de los ingresos per capíta. A esto se suma el contenido propio que es escaso y aun cuando existe suele estar alojado en servidores de los EE.UU. haciendo que nuestra velocidad de acceso sea comparativamente más lenta y poniendo en riesgo nuestra soberanía tecnológica, por no hablar de la cultural que desde siempre ha sufrido los embates de la madura y gigante industria cultural de los EE.UU.
En un artículo de Ngwenyama and Morawczynski (2009) se ponen en duda las permisas de la CEPAL, cuestionando el determinismo implícito de que las TIC conducen al desarrollo, pues según ellos ni está garantizado ni se evidencia que tengamos los mismos retornos de inversión que los países desarrollados (en parte por las razones indicadas en el documento de la CEPAL, justamente). La diferencia fundamental con la postura de la CEPAL (entre otros) es que aquí se promueve un avance basado en privatización y regulación, a diferencia del modelo del "consenso de Washington" que defiende la privatización y la desregulación al mismo tiempo. Es evidente, por ejemplo, que con privatización y sin regulación es como ha podido expandir su monopolio el mayor operador de telefonía de la región y ya se ha visto como los Gobiernos han empezado a intervenir para detener este efecto nocivo y como incluso la misma OCDE, en el caso de Colombia, ha sugerido fortalecer la agencia reguladora (la Comisión de Regulación de Comunicaciones). Al final proponen, como ya es un patrón en varios de los textos que hemos visto, un énfasis en el desarrollo contextualizado de las TIC y el impulso de planes más coordinados a nivel nacional que combinen varias estrategias de desarrollo y piensen a más largo plazo.
El impulso que los gobiernos vienen desarrollando para la construcción de una sociedad de la información, considero que no han sido ni suficientes ni los adecuados, porque a pesar que hay unos resultados visibles donde efectivamente se ha llegado con infraestructura y servicios, el modelo no permite que sea sostenible económicamente llegar con tecnología, aún con regulación siguen existiendo monopolios que aumentan los precios de los planes si la demanda no es suficiente, de hecho su efecto es precisamente poca oferta con lógicamente mantener el monopolio de operadores como comcel (Claro) en el caso de la telefonía móvil.
ResponderEliminarPor estas razones la responsabilidad del estado se debe complementar con proyectos sociales y económicos de desarrollo que impulsen semilleros y nuevos focos que impulsen el campo y la industria que exijan demanda descentralizada de los servicios, Colombia es uno de los países de la región donde la centralización o concentración de la economía en grandes ciudades es menor en comparación con otros como Argentina, Chile y Brasil.
Los efectos menos convenientes del "consenso de Washington" han sido demostrados ampliamente en los paises en desarrollo que se han sumado a estas politicas, por otro lado actualmente las buenas practicas y recomendacionnes de organizaciones como la OCED, probablemente solo sean aplicables a contextos de paises desarrollados, puesto que lo mas seguro es que estas politicas no tengan en cuenta el contexto social de paises como Colombia. No obstante como seguramente son politicas y recomendaciones que se adoptaran, estan por verse sus efectos en Colombia y si las instituciones adaptaran estas politicas a contextos locales.
ResponderEliminarEn nuestro país se han propuesto algunas estrategias para llevar tecnología a los lugares con dificultades en cuanto acceso, o aquellas zonas de vulnerabilidad económica, pero no se han implementado estrategias para promover el desarrollo de tecnología lo que nos obliga a tomar la tecnología desarrollada por otras regiones y la cual llega con su propia cultura que cada vez más se está optando en nuestro país.
ResponderEliminarLa adopción de tecnologías como estrategia de desarrollo sin una concepción local de las mismas e ignorando otros factores, puede caer finalmente en un desarrollo más lento. El gobierno colombiano, por ejemplo, ha tratado de implantar tecnologías atribuyendo características a los artefactos e ignorando a los destinatarios; situación que finalmente obliga a rediseñar políticas para cubrir lo que llega a convertirse en una tecnología inútil. El ejemplo más claro es el de la distribución de terminales como tabletas y equipos de cómputo, en lugares en los que primero, no hay acceso a la red, segundo, no se ha hecho una adaptación de los contenidos, y tercero, no se ha evaluado la conveniencia y la forma en que deberían presentarse las tecnologías mencionadas.
ResponderEliminarEn los países en vía de desarrollo como el nuestro, la normatividad para regular el sector de las TIC (especialmente la telefonía móvil), no es concebida como un mecanismo de prevención futuro, sino que es implementada para controlar hechos puntuales donde el gran afectado es el usuario final, pues los grandes monopolios fijan las tarifas del mercado por falta de competencia. Este tipo de escenario está muy alejado del ideal, donde las tarifas del mercado se regulan por si mismas gracias a la gran cantidad de empresas que ofrecen el mismo producto y/o servicio. Tal y como lo menciona Germán Corzo, el Estado además de ser el ente regulador, debe participar activamente en la generación de proyectos de TIC que estimulen los aspectos políticos, sociales y económicos de las comunidades teniendo en cuenta su contexto particular.
ResponderEliminar