viernes, 28 de febrero de 2014

Las transformaciones de la sociedad en red


En la más reciente edición de su libro, (Castells, 2010) expone las recientes transformaciones que influyen y que han sido influidas por lo que denomina la sociedad en red. Podemos resumir estas transformaciones, incluyendo sus casusas y/o manifestaciones, a continuación:

1.       Crisis financiera
       Guerra de Irak
       Deuda de hogares y estados
       Economía de servicios y de conocimiento
2.       Crisis de empleo
       Empleos del conocimiento
       Feminización
       Aumento en costo de salud y pensiones (envejecimiento)
       Migración
       Flexibilización (empleo temporal)
       Aumento del emprendimiento
3.       Transformación comunicativa
       Crecimiento en Internet, móviles, redes inalámbricas
       Convergencia tecnológica
       Personalización (e.g. TV por demanda) vs. masificación (e.g. YouTube)
       Reducción de brecha digital
4.       Transformación del espacio
       Espacio de flujo (telecomunicación en tiempo real)
       Urbanización y regiones metropolitanas
       Economías de escala y de sinergia
5.       Transformación del tiempo
       El tiempo intemporal (no es flujo estable sino perturbación permanente)
       Tiempo acelerado
       Tiempo de guerra (guerras a control remoto)

A partir de estas transformaciones que están atadas a las TICs, Castelles propone que la sociedad sigue un modelo en red, donde el poder de los flujos (las conexiones) remplaza los flujos de poder. En lugar de un capitalismo clásico donde unos son capitalistas y dueños de los medios de producción, hoy tenemos un contexto mucho más complejo donde gerentes, banqueros, burgueses, especuladores, emprendedores, corporaciones y hasta la mafia forman un colectivo capitalista que ya no es posible identificar univocamente, que cambia todo el tiempo y que por no estar concentrado en un grupo estable ya no se puede combatir de frente.

viernes, 21 de febrero de 2014

Los pros y contras de la sociedad de la información

La "sociedad de la información"  viene proponiéndose hace ya muchos años como un objetivo estratégico para reducir la brecha digital e impulsar posibilidades de desarrollo económico y social mediante el uso de las TIC. En Latinoamérica, este impulso ha sido liderado por la CEPAL, tal como figura en el libro de Katz and Hilbert ("Los caminos hacia una sociedad de la información en América Latina y el Caribe", 2003). Sin embargo, este programa es para algunos (por ejemplo para la ALAI, como se registra en el linro "Se Cayó el Sistema") tecnócrata, homogeneizante (hegemónico, incluso) y los beneficios que son claros para los fabricantes (extranjeros) de equipos, podrían quedarse cortos en términos sociales. A partir de esta tensión, debatimos represetando estas dos posturas, a partir de lo cual generamos los siguientes puntos encontrados:


miércoles, 12 de febrero de 2014

El lado humano y social de las TIC

Ya hemos visto que las TIC y la socidedad están íntimamente ligadas. Que resulta difícil hablar de aspectos o lados humanos o sociales de las TIC, cuando estas son vistas como artefactos materiales, pero que en cambio es en la práctica que las TIC se definen; una práctica humana, una práctica social. Por esto, no conviene preguntar por el lado humano o social; una mejor pregunta entonces es cuáles son aquellas implicaciones y consideraciones que se deben tener en cuenta para el desarrollo de las TIC y para el desarrollo con TICs, desde el punto de vista humano y social.

La dimensión humana se puede abordar, siguiendo a Armour, haciendo énfasis en los proyectos de desarrollo de software para que que el foco sea la gente que lo desarrolla y no el producto (el artefacto) que resulta. Haciendo eco del modelo pedagógico ignaciano de los jesuitas, Armour nos recuerda que los seres humanos tenemos dimensiones que abarcan lo físico, mental, emocional y espiritual. El espíritu sería entonces el que engloba nuestros más altos valores (tolerancia, compasión, honestidad, entre otros) y lo que nos diferencia de las máquinas (los artefactos). Por tanto, Armour defiende la inclusión de variables que superen las clásicas orientadas a la productividad, para atender la motivación, las normas de conducta, los objetivos últimos, los impactos, el apoyo mutuo, como consideraciones que mejoren los aspectos humanos del desarrollo de software y, por ende, el software mismo que es producto del trabajo en equipo.


Pasando a una dimensión colectiva, social, Walsham parte del hecho de que lo que entendemos por desarrollo suele ser limitado y dominado por nociones eurocéntricas y materialistas. Él propone una visión más multifacética que de lugar a muchos posibles desarrollos, no uno solo hegemónico. Esto implica un desarrollo crítico de las TIC (como fuentes de desarrollo) que de prioridad a la solución de brechas digitales, que supere el etnocentrismo, que favorezca las diversidades positivas (culturales, de género) y elimine las diversidades negativas (desigualdades económicas, educativas). De ello resulta entonces que en el desarrollo de las TIC se nutra al ser humano, y que las TIC resultantes (mejores, por haber sido concebidas en entornos más favorables) también sean articuladas con objeivos críticos y múltiples de desarrollo para todo la sociedad.


viernes, 7 de febrero de 2014

TICs en la Práctica

En términos materiales, las TIC se refieren al conjunto de herramientas (hardware, software, redes de comunicación) que contribuyen a almacenar, procesar y trasmitir información (digital). Las TIC, sin embargo, no son solamente artefactos tecnológicos aislados del contexto, sino que cobran sentido en la práctica y en relación con un entorno socio-político particular (Orlikowski, 2000). Existe una co-evolución entre las TIC y la sociedad en donde ninguno de los dos determina al otro, sino que en su relación se definen mutuamente de manera continua. Pensemos, por ejemplo, que un teléfono celular en manos de un adolescente significa algo completamente distinto que en manos de un adulto mayor. Así, tanto el aparato como el individuo se definen recíprocamente mediante su interacción: el teléfono adquiere un significado particular situado en torno al uso que se le de; el individuo modifica sus prácticas y formas de interacción social al usar el aparato.
Las implicaciones de esto son que: (1) el determinismo tecnológico[1] en el mejor caso es limitado y en el peor altamente riesgoso, ya que supone que la implementación de una tecnología particular tendrá un efecto predecible, cuando en realidad el efecto dependerá del contexto en que se despliegue el sistema; (2) el diseño y gestión de las TIC debe tener en cuenta tanto la dimensión técnica, así como la social; y (3) el desarrollo de las TIC debería ser un proceso cooperativo e iterativo, centrado en el aprendizaje.
Como el desarrollo de las TIC es relativamente reciente y ha estado dominado por sus aplicaciones industriales, las empresas han adoptado las TIC bajo el supuesto de que contribuirán a aumentar la eficiencia y la efectividad organizacionales y que, en últimas, conducirán a un salto cualitativo hacia una economía de servicios centrada en el conocimiento y en la innovación. En el texto “Understanding Computers and Cognition”, uno de los trabajos seminales para comprender el rol de las TIC en las organizaciones, se entiende a estas como redes de conversaciones (nada sucede en una organización sin ser el producto de una conversación formal o informal) y a los computadores como herramientas para dirigir esa red (Winograd & Flores, 1987). Dado que desde esta perspectiva las TIC son vistas como supeditadas a un fin mayor (la necesidad de comunicarse), estas tienden a difuminarse en su uso rutinario y únicamente se hacen visibles en la medida en que fallan. Esta concepción heideggeriana de la tecnología[2] hace que el desarrollo de las TIC se entienda como un proceso de diseño de conversaciones y que se ponga especial énfasis en la anticipación de fallas y en un proceso de diálogo continuo donde se revisan y expanden las posibilidades generadas por el uso de las TIC.
Vistas las organizaciones como redes de conversaciones, surge un problema permanente frente a la coordinación. El diseño de organizaciones se presenta entonces como un ejercicio de configuración de estas conversaciones, de manera que puedan alinearse alrededor de objetivos comunes.


[1] Según Stahl (2008, p. 64), el determinismo tecnológico hace alusión a la posición que sostiene que si la tecnología existe de manera independiente a su uso y si tiene características objetivas, entonces su uso conducirá a consecuencias predeterminadas. Este entendimiento lleva a la supresión del diálogo alrededor de los aspectos sociales de la tecnología, aunque pocos comparten esta visión tan radicalmente.
[2] Winograd y Flores interpretan la tecnología siguiendo a Heidegger, para quien los equipos o las herramientas solo “aparecen” cuando fallan. Este dice en el “El Ser y el Tiempo” que cuando descubrimos que no es usable, la cosa se hace conspicua: esta “presencia objetiva” (Vorhandenheit) se da a conocer en la cosa útil para luego desaparecer en su disponibilidad o “estar al alcance de la mano” (Zuhandenheit) tras ser reparada (Heidegger, 1996, p. 68). Por ejemplo, al escribir un texto en un procesador de palabras, el computador está al alcance de la mano, o disponible en su utilidad, y se da por sentado de la misma manera que inconscientemente se usan las manos sobre el teclado. Pero si falla, el computador aparece en su presencia objetiva (e inútil) hasta ser reparado y ser nuevamente “obviado” en el acto de escribir.