miércoles, 26 de marzo de 2014

TICs para el Desarollo

Una de las tendencias más evidentes en la acogida e impulso de las TIC es la premisa (o promesa) de que estas contribuyen o pueden contribuir al desarrollo. Esto primero plantea la pregunta de qué es desarrollo. Ya hemos visto como esta noción es criticada por varios (en las discusiones sobre brecha digital) por ser eurocéntrica (u occidental) y demasiado simple. En esta perspectiva clásica, unos países son desarrollados y otros no. Ya existen gradaciones, como la del PNUD, que no hacen una clasificación binaria, sino que van de muy alto desarrollo, a alto desarrollo, a desarrollo medio, etc. Pero sigue dominando la esencia de que hay categorías y rankings. Estos se construyen típicamente con el índice de desarrollo humano que contempla PIB per cápita, expectativa de vida, escolaridad y mortalidad infantil; es decir, economía, salud y educación. Pero el desarrollo es más complejo: por un lado, existen otras posibles formas de medirlo (por ejemplo, centradas en necesidades humanas como en el Desarrollo a Escala Humana de Manfred Max-Neef) y, por otro lado, existen diferencias al interior de los países que dificultan asumir las generalizaciones para definir políticas de uso y apropiación de TICs.

Para Avgerou, los distintos discursos sobre desarrollo y TICs se pueden clasificar en: (1) transferencia y difusión, (2) socialmente embebidos y (3) transformativos. El discurso de transferencia es el clásico juego en que los países en desarrollo intentan alcanzar a los desarrollados y emulan sus políticas. El discurso socialmente embebido se amarra a la tradición socio-técnica en sistemas de información (como con Orlikowski) y se centra en la generación de nuevas estructuras socio-organizacionales con contextos y significados locales. El más ambicioso es el discurso transformativo que busca el mejoramiento de las condiciones de vida a través de TIC como palanca de cambios socio-económicos de gran escala. Este último es el que hoy se puede agrupar bajo la etiqueta de TICs para el desarrollo, o ICT4D, por sus siglas en inglés.

5 comentarios:

  1. En la actualidad se puede evidenciar que la mayoría de los países están implantando estrategias de gobierno para reducir la brecha digital, llevando equipos a los sectores menos favorecidos, pero además de llevar la tecnología se intenta capacitar a la población para que ellos puedan hacer un uso correcto de dicha herramienta y así acercarse un poco más al “desarrollo”, mejorar la calidad de vida, la educación, economía salud entre otros.

    Ahora lo que se desea determinar es el impacto que tiene las TIC en el mundo, como lo está transformando y que cambios transcendentales se pueden dar, como mejorara realmente la calidad de vida de la sociedad, su educación y el desarrollo de los países.

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  2. El desarrollo es usualmente entendido exclusivamente en su dimensión económica. Es común escuchar el término países del “Tercer Mundo”, especialmente en escenarios comparativos en los que se les contrasta con países de mayor desarrollo económico o países del “Primer Mundo”. Si bien las mediciones actuales clasifican el nivel de desarrollo en más de tres categorías, éstas aún se configuran en escalas que desprecian otras dimensiones del desarrollo.
    Propuestas como la de Manfred Max-Neef, mencionada en el post principal, permiten reflexionar sobre el amplio significado del desarrollo y la pobreza en las mediciones actuales. Una comunidad desarrollada (evitando las generalidades derivadas al hablar de país), permite el empoderamiento de sus integrantes y facilita condiciones de vida dignas. Aunque difícilmente uno, dos o tres proyectos pueden permitir el desarrollo de una comunidad; estos pueden convertirse en un importante punto de partida, siempre que se piensen, diseñen y desarrollen como procesos no de transferencia, sino de transformación, que busquen una mejor calidad de vida, en más de una dimensión.

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  3. El desarrollo humano, entendido en la extensión de ésta palanca, debe entenderse como el uso novedoso y beneficioso para cada ser viviente de las nuevas técnologias que aparecen y desaparecen al antojo del intelecto humano; y no como las tecnologias por si mismas. Laura Cortés da en el punto de forma muy puntual. Actualmente entendemos el desarrollo como la creación y su beneficio económico de tales tecnólogias y no como su aprovechamiento por todos los actores de una sociedad. Si bien, no podemos ni debemos apartarnos del desarrollo económico y su papel como habilitador del desarrollo huamno, tampoco debemos olvidarnos que éste constituye un medio y no un fín por si mismo.

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  4. A mi parecer, en Colombia la mayoría de políticas en temas de TICs son de Transferencia y Difusión, sin embargo, esto puede cambiar con el desarrollo del talento humano y la democratización de la información y la tecnología.
    En este sentido, el gobierno ha buscado desarrollar el sector de las TICs con la iniciativa Apps.co, la cual apoya emprendimientos en diferentes áreas como salud, finanzas, servicios, etc. Estos emprendimientos están enfocados en un mercado urbano y valdría la pena preguntarse qué tanto impacto pueden tener fuera de las ciudades principales y cuál puede ser el apoyo de una iniciativa como estas a las regiones más apartadas.

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  5. TIC para el desarrollo hace referencia a la manera en que las tecnologías de la información y las comunicaciones influyen en el desarrollo de un país o una región. Desde mi punto de vista, nuestra responsabilidad como ingenieros y como individuos integrantes de una sociedad, es contribuir con un desarrollo sostenible y transformativo, que permita cambiar la forma de pensar de nuestra sociedad y mejorar la calidad de vida de las personas.

    De acuerdo con la lectura “The Case for Technology in Developing Regions”, los proyectos de TIC tienen cuatro elementos tecnológicos fundamentales: la conectividad, los dispositivos de bajo costo, las interfaces de usuario adecuadas (IU) y la energía eléctrica. Es importante hacer énfasis que todos estos elementos tienen impacto positivo sobre la sociedad, si y solo si, la tecnología es implementada teniendo en cuenta que debe ser un proceso participativo, educativo, incluyente y sobre todo teniendo en cuenta las necesidades reales de las regiones. De esta manera se puede vencer el paradigma del discurso de transferencia y difusión (Avgerou), que como se mencionó en la publicación principal, es el clásico juego en que los países en desarrollo intentan alcanzar a los desarrollados.

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